09/10/2026
Durante los últimos meses, el marco europeo de inteligencia artificial ha experimentado uno de sus ajustes más relevantes desde la aprobación del AI Act. El denominado AI Omnibus, inicialmente presentado por la Comisión Europea como una propuesta de simplificación, fue finalmente aprobado mediante el Reglamento (UE) 2026/1744 y entró en vigor el 27 de julio de 2026.
La reforma persigue facilitar la aplicación práctica del AI Act y reducir determinadas cargas regulatorias, pero uno de sus efectos más relevantes para las empresas es la modificación del calendario aplicable a los sistemas de inteligencia artificial de alto riesgo.
Tras el Omnibus, las obligaciones específicas previstas para los sistemas de alto riesgo incluidos en el Anexo III del AI Act serán aplicables a partir del 2 de diciembre de 2027.
En esta categoría se encuentran determinados usos de IA en ámbitos como la biometría, las infraestructuras críticas, la educación, el empleo, la migración, el asilo o el control fronterizo.
Para los sistemas de alto riesgo incorporados a determinados productos sujetos a regulación europea específica como maquinaria, juguetes, ascensores o dispositivos médicos, el plazo se extiende hasta el 2 de agosto de 2028.
El cambio concede, por tanto, más tiempo a las organizaciones que desarrollan o utilizan este tipo de sistemas. Sin embargo, existe un matiz especialmente importante, el cual es que el AI Omnibus no ha retrasado la aplicación del AI Act en su conjunto.
El Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial se aplica de manera progresiva.
Las prácticas prohibidas y determinadas disposiciones sobre alfabetización en IA son aplicables desde febrero de 2025; las reglas de gobernanza y las obligaciones relativas a los modelos de IA de propósito general comenzaron a aplicarse en agosto de 2025; y desde el 2 de agosto de 2026 son ya exigibles otras partes relevantes del Reglamento, entre ellas las obligaciones de transparencia previstas para determinados sistemas de inteligencia artificial.
Esto resulta especialmente relevante desde una perspectiva empresarial.
El nuevo calendario podría llevar a interpretar que las organizaciones disponen todavía de uno o dos años antes de tener que abordar seriamente su adaptación al AI Act. Sin embargo, para muchas empresas esa conclusión sería incorrecta.
Una organización que utiliza inteligencia artificial debería poder identificar ya qué sistemas emplea, para qué finalidades, quién los suministra y qué papel ocupa frente a cada uno de ellos.
Solo a partir de ese inventario puede determinarse si un sistema está sometido a obligaciones que ya resultan aplicables, si puede ser considerado de alto riesgo o si deberá prepararse para los requisitos que comenzarán a exigirse en 2027 o 2028.
El Omnibus introduce además otras medidas de simplificación.
Entre ellas, extiende determinados tratamientos favorables previstos para las pymes a las empresas de pequeña y mediana capitalización, amplía las posibilidades de experimentación mediante sandboxes regulatorios y simplifica algunas obligaciones administrativas.
También introduce ajustes en materia de alfabetización en IA y permite, bajo determinadas condiciones y garantías, el tratamiento de categorías especiales de datos personales cuando resulte estrictamente necesario para detectar y corregir sesgos en sistemas de inteligencia artificial.
Para las empresas, sin embargo, probablemente la consecuencia más importante del nuevo escenario sea organizativa.
El tiempo adicional concedido para los sistemas de alto riesgo debería utilizarse para clasificar correctamente los sistemas, determinar las responsabilidades internas, revisar contratos con proveedores y planificar con antelación las medidas de cumplimiento necesarias.
En otras palabras, el AI Omnibus modifica el calendario, pero no elimina la necesidad de preparación.
Para aquellas organizaciones que utilizan inteligencia artificial, el reto ya no consiste únicamente en saber cuándo entra en aplicación el AI Act, sino en determinar qué parte del Reglamento les afecta hoy y qué deberán tener preparado cuando entren en vigor las siguientes fases.
La ampliación de determinados plazos ofrece margen adicional para adaptarse, pero también confirma que la aplicación del nuevo marco europeo de inteligencia artificial ya está en marcha.
Consulta el texto completo del Reglamento (UE) 2026/1744 en EUR-Lex.